Ya se sabe que las reuniones familiares pueden ser un coñazo, pero a veces te sorprenden…
Pues para mí ayer la cena familiar fue una fuente de inspiración (y de risas…)!!! Me acordé de mi excasero (y también lo era de Peye y Asturianina, claro)… qué hombre!! quedan pocos como él… y es que era otra generación…
SISI, otra generación… esa que llegaban vírgenes al matrimonio (y sin esas operaciones de reconstrucción de himen de 1000€ o el “supositorio vaginal” este holandés que desprende un líquido rojo para parecer que lo estás perdiendo, eso no vale!!) con todos sus inconvenientes!! Y claro, la noche de bodas, ya que llegasteis vírgenes… hay que contarla!!! y quién será el mejor oyente?!? tus nuevas tres inquilinas!! el primer día que entran en el piso!! y mucho mejor si está tu mujer delante!!!! Así que, esta fue la escena:
Estaba la Asturianina con ellos dos en una habitación (Peye y yo en un punto distante del piso, del cual no queríamos salir, cual conejo en su madriguera) y el caballero Limones y Rosas (luego explicaré el apodo, no me seais impacientes!) le empezó a contar que la noche de bodas no sabían como iba aquello, y claro, al hombre lo que se le ocurrió fue llamar a su suegra a las tantas de la mañana (porque ya se sabe que si no tienes ni puta idea de cómo funciona algo, lo mejor es llamar a fábrica!). Y os estareis preguntando… cuántos decibelios alcanzó la voz de la suegra!?! Pues no, la señoriña muy maja le dijo que lo siguiera intentando, que tenía que ir la cosa, tarde o temprano (como todas las fábricas, vamos, no te van a reconocer el error de fabricación, te dicen que insistas, que será cosa tuya… ha comprobado que su mujer esté encendida?!?). Y el hombre nos contó que así lo hizo, y que ahí por las 7 de la mañana, la cosa funcionó!! Si es que… fozando fozando… el oro se fue encontrando!
Por si os lo estais preguntando, la mujer se limitaba a sonrojarse, y tapar con la mano su boca en la que se esbozaba una risilla picarona (tan chalada como él, vamos)
Y no os vayais a pensar que esta es la única anécdota del caballero Limones y Rosas. Expliquemos su apodo. Y es que, aunque os pareciese un poco soez la primera anécdota, el hombre era un caballero, y siempre nos traia Limones y Rosas de su finca cuando venía a cobrar el piso, o a cualquier otro aconteciemiento-excusa. Y ahí no quedaba toda su amabilidad… cuando pagábamos el piso nos dejaba así como un euro para un cafelito… que majo, verdad?!? eso lo compensa todo… o acaso no??
Hubo una vez que le presentamos nuestras quejas por la instalación eléctrica. Si, era tan buena como el piso de debajo de nuestra amiga Paca, del post Neighbour) ya que no nos apetecía que nuestras pertenencias (en especial las de la Asturianina) ardieran en llamas otra vez (cambiar de vestuario uan vez esta bien, pero dos… re-re-novarse o morir? morir!). Así que el hombre, que siempre acudía a nuestras peticiones gustoso (no te jode! con lo salido que estaba el tío!! como pa’ no!!!) trajo a su electricista de mano, muy jovenzuelo él, y ya aprovechando la coyuntura, intentó juntarnos a alguna con él (nos vería cara de vírgenes?!?!). El pobre chiquillo se puso más rojo que el “supositorio vaginal” holandés… Pero bueno, nuestro caballero Limones y Rosas, en seguida cambió de tema distrayendo tooooda atención posible al color del muchacho… y por su boca salió la lindeza de: “sisi, es que esto de las instalaciones eléctricas es muy peligroso, hay que tener cuidado… porque claro, a mí las chicas desnuditas en la bañera me gustan… pero desnuditas y quemadas no jeje!!”. El puto jefe! este hombre es el puto jefe! este para presidente de los EEUU!!! que atacamos un país que otro (así de estos antojos tontos que les dan)? pues nada, el caballero Limones y Rosas inventa una táctica de distracción definitiva… seguuuro!!!
Y la última que fui capaz de recordar ayer en mi cena familiar (mientras mi primo político lloraba y se asustaba alternativamente) fue la del camisón!!! Porque la noche de bodas sería bruto con su mujer, pero luego también era detallista con ella como con nosotras… o más. Así que, como él nos contó: “Un día le compré un camisón de estos elegantes, caríííííísimo. Pero claro, ella me aparecía en cama con él, y yo le decía, pero mujer!! sal al balcón con él y hazle así (gesto de darle vuelo) para lucir el camisón, las pierniñas y… jejejeje”. Veis?! lo mismo para un roto que para un descosido, tanto valía para presidente de los EEUU como para modisto… quién lo vería en Milán y en París causando furor!!! Lo importante no es innovar e impactar?!? Pues ya está!!
Por ahora mi mente es incapaz de recordar más anécdotas de este nuestro caballero Limones y Rosas… y ya sólo con éstas que recordé… sigo sin explicarme como la Asturianina y yo nos metimos en un coche que pilotaba este caballero (por las cunetas! el tío iba por las putas cunetas!!) hasta la “finca” de donde procedían sus Limones y Rosas a supuestamente ver un coche de segunda mano… Si el caballero os resulta siniestro, su “finca” más, creedme!!!
PD: Y el cabrón del tío me llama a mitad de agosto diciendo que no nos alquila el piso para el siguiente curso!!! ahí perdiste puntos caballero!! y no, no los recuperaste con tu llamadas acosadoras posteriores (y distanciadas en el tiempo) para preguntarme que tal me iba!! Pervertido!!!
Escrito por seralla
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