Crisis, what crisis

Los sentimientos tienen, como todo, su teoría y su práctica. Cuya divergencia es, casi siempre, tendiente a infinito.

Y falta poco para que cumpla 30.. así como 4 meses… supongo que debería empezar a estar sintomática perdida de la crisis de los 30..

Tengo casi 30 y si, el que creó  ”las normas sociales” me pilla, yo creo que me mete tremenda somanta de palos sacándose la zapatilla que no la cuento…

Porque no tengo una hipoteca… ni a 30, ni a 50, años ni a 120… yo soy más de ese estilo de habitantes que prefieren que su caserito se lucre a base de un contrato ficticio…

Porque no tengo pareja estable… y es que ni siquiera yo me puedo (ni me pueden) considerar estable… podría pedir un príncipe azul, incluso uno millonario… pero uno estable???? pero si a mi la gente normal y estable me tira “pa atrás”… quita quita, antes marginada que con un tío estable.

Porque no tengo hijos… a pesar de ser de las pocas personas que conozco que asegura querer ser madre (asegura y está segura), y a pesar de que ya se sabe… probabilidades haberlas hailas y raro es que yo, siendo quien soy, la reina de las improbabilidades probables, no haya anidado ningún parásito 9 meses en mi cuerpo…

Porque no acabé la carrera (todavía)… esto es largo de contar, pero como me gusta lo de que la sociedad me margine os dejaré seguir creyendo eso de que soy una vaga, que salí muchísimo, que no pisaba la facultad, que las fiestas universitarias son la hostia, que probé de todo… más que nada porque la realidad resulta más triste… y como no puedo estar un día (ni una hora) sin reirme, pues os deseo lo mismo a vosotros, queridos amigos blogueros…

Porque mi vida laboral y mi sueldo son mediocres… vaites!! una pena que lo de pisar a los demás no sea mi estilo, qué pena que los centros comerciales sean demasiado grises y artificiales para mi gusto, qué pena que no me seduzca el consumismo, qué pena que sepa llegar a fin de mes con lo que tengo, qué pena que me haga sentir bien el ser útil incluso precariamente remunerado, qué pena que no sea envidiosa, qué pena que me prefiera dedicarle tiempo a mi familia (sin alejarme geográficamente y dejando obligaciones de lado)… lo siento querido capitalismo, pero creo que no soy tu prototipo de víctima.

Y como no siento nada de lo que debería sentir, pues me voy a tirar en mi sofá alquilado, manteniendo conversaciones políticamente incorrectas y riendo con mis compañeros frikis, mientras sigo educando niños ajenos y semiajenos…

Y si, tengo casi 30, y últimamente mi felicidad personal va aumentando potencialmente, aunque no sea del modo que tú, querido capitalismo, y tu mujer, la sociedad, hubieseis deseado.

Que vaya bonito!

Advertisement

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.